La Herradura
Muy atrás han quedado los tiempos en que esta playa era una de las preferidas por gente de mejores condiciones económicas. No sólo la gente iba a tomar el sol, sino también a almorzar en alguno de sus conocidos restaurantes o fuentes de sodas. Esta imagen corresponde al año 1,970.




La playa de La Herradura era el punto final del recorrido de los "Bussing". En los setentas, con el aumento de la migración y la población, comenzó a pasar lo mismo que en el Ancón de los ochentas. Leamos lo que dice uno de los suplementos dominicales de "El Comercio" de enero de 1,972:
"Es muy poco recomendable para un domingo (salvo que le guste encontrarse rodeado de gente). El mar es peligroso; pero durante la semana es una opción que merece considerarse. El sociólogo aficionado encontrará ilustrativa la espontánea distribución de las clases y estamentos a lo largo de la playa".
Aquí tenemos un acercamiento tomado en 1,978. Se aprecia en esta imagen el edificio "Las Gaviotas" cuyos últimos departamentos fueron vendidos en enero de 1,962. En su
base lateral funcionaba el local de El Cortijo.

En esta otra foto, también de 1,978, se aprecia el restaurant "Don Camilo" y el "D'onofrio". Ya para entonces La Herradura era frecuentada por bañistas de todas las condiciones.

Lamentablemente, en 1,983 el alcalde de Chorrillos decidió abrir un paso entre esta playa y La Chira, para lo cual aplicó dinamita en las faldas del cerro, convirtiendo La Herradura en una playa de piedras más que arena. La obra, además, quedó abandonada y el oleaje no volvió a ser el mismo de antes. También se ha planeado incluso una obra por etapas, que tardaría 11 años en construirse, que convertiría las playas La Herradura, Punta El Sol y La Chira en un complejo urbano llamado "Costa Azul", donde se propone urbanizar 200 hectáreas. El lugar donde revienta la ola que caracteriza a esta playa sería destruido, para construir ahí una marina y a lo largo de la playa levantar un conjunto inmobiliario con un muelle para 250 embarcaciones; los restaurantes como El Suizo ( fundado en los años 40 por Albert Frischknecht ), el D'onofrio, etc. tendrían que ser reubicados y todo el proyecto, que sería llevado a cabo por la firma Gremco, costaría, según la revista Caretas, US$ 1,500 millones. Para un país como el nuestro, nos parece que sola intención en sí es, por decir lo menos, enfermiza.